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Sustrato y abonado
Aunque
los cactus son plantas que soportan suelos de notable
pobreza, agradecen que sean cultivados en un sustrato
mas nutritivo del que se encuentra en sus lugares
de origen.
Existen gran cantidad de fórmulas de sustrato que
son recomendadas para el cultivo de cactus, llevando muchas
veces en su composición algunos elementos que son
muy difíciles de conseguir.
Dentro de la familia de las cactaceas, existe una
diversidad de necesidades en cuanto a riqueza de suelo.
No obstante, después de haberlas visto vegetar
sobre distintos tipos de sustratos, se saca en conclusión
que puede establecerse un tipo de suelo adecuado para
la mayoría, acondicionandolo convenientemente
en los casos de especies con necesidades mas estrictas.
El suelo de aplicación general vamos a denominarlo
compuesto estandar.
Debe reunir las condiciones que son esenciales para un
sustrato de cactus; porosidad, moderada riqueza, y mediana
retención de la humedad. Varios tipos de fórmulas
podrían ser dadas si nos guiamos por las condiciones
antedichas, un buen comienzo sería un sustrato
compuesto por cuatro partes de arena gruesa (partículas
de entre 3 y 4 mm.) y 2 partes de tierra negra. Ademas
de las numerosas especies que vegetan perfectamente en
el compuesto estandar, existen otras que requieren
un suelo mas poroso y drenado o bien necesitan
un mayor contenido en materia organica. El ajuste
de estas mezclas especiales queda muy facilmente
resuelto añadiendo un porcentaje en volumen de
arena gruesa en el primer caso y de tierra negra en el
segundo.
La fertilización del compuesto estandar
sugerimos llevarla a cabo agregando una cucharada de postre
de harina de hueso por litro de mezcla. De esta forma
no necesitamos volver a abonar la planta hasta el próximo
cambio de maceta.
Los fertilizantes con alta proporción de nitrógeno
deben ser evitados, ya que causan en las plantas suculentas
la creación de tejidos muy débiles y acuosos,
así como la disminución del número
de flores producidas o incluso su aparición. |
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