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Macetas y transplantes
Hay
dos tipos de maceta disponibles, arcilla o plastico.
Las macetas plasticas son mas livianas,
mas económicas y requieren menos riego.
En cambio las macetas de arcilla proveen mejor estabilidad
para plantas altas y pueden ayudar a mitigar los efectos
de haber regado demas.
Es preferible utilizar macetas altas. El uso de macetas
amplias y bajas (del tipo para bonsai) para facilitar
la amplitud del sistema radicular no tiene sentido, ya
que en el cultivo de cactus en maceta las raíces
estan siempre limitadas. En todo caso la altura
debe incrementarse para las especies con raíz tuberosa.
Es importante que la maceta sea lo mas chica posible
con respecto al tamaño de la planta, esto permitira
controlar mejor la humedad del sustrato.
Síntomas como falta de crecimiento, mal color de
la planta, raíces saliendo por los agujeros de
drenaje o simplemente un tamaño desproporcionado
entre planta y maceta, indican que se hace necesario el
trasplante a un recipiente mas grande.
El mejor momento para llevar a cabo esta operación
es al comienzo de la primavera una vez que han comenzado
a brotar las plantas, aunque puede realizarse también
durante el resto de la primavera y todo el verano. Si
existe una causa que haga necesario cambiar de maceta
a un ejemplar durante el invierno, puede hacerse el trasplante
en dicha estación, pero tomando precauciones mucho
mayores respecto al riego, y teniendo en cuenta que las
plantas transplantadas durante el invierno sufren un mayor
o menor retraso en la brotación de primavera.
Una vez retirada de su maceta la planta que va a ser objeto
del transplante, debe eliminarse la antigua tierra que
rodea a sus raíces, poniendo atención a
la posible existencia de unas masas algodonosas sobre
la raíz, lo cual indicaría la presencia
de la cochinilla algodonosa de raíz (Rhizoecus
cacticans). Dado el caso, se haría necesario sumergir
todo el sistema radicular en una solución de insecticida
durante varios minutos. Sobre los agujeros de drenaje
del fondo de la nueva maceta puede colocarse un trozo
de maceta rota con el lado convexo hacia arriba, disponiendo
encima de éste una capa de grava o arcilla expandida
que favorezca la evacuación del exceso de agua.
A continuación se aporta una capa de sustrato y
se suspende la planta con una mano o con un trozo de papel
enrollado, de forma que las raíces queden algo
colgantes y bien extendidas en profundidad y anchura mientras
que con la otra mano se va añadiendo sustrato hasta
que el sistema radicular quede cubierto.
Sobre el sustrato se coloca una capa de 1 cm. de espesor
constituida por arena gruesa o grava cuyos elementos midan
entre 3 y 6 mm. de diametro.
La función de esta capa es importante en el cultivo
de los cactus, ya que disminuye la evaporación
de la humedad del sustrato e impide la formación
de una capa superficial endurecida y poco permeable al
aire. Otra circunstancia que justifica el empleo de gravilla
sobre la tierra de los cactus radica en el hecho de que
al no existir absorción de agua en la parte superior
del sistema radicular ni en la unión de la raíz
principal con el cuerpo de la planta, no conviene que
estas zonas no absorbentes estén en contacto directo
con la humedad del suelo, ya que esta humedad puede producir
daños en algunas plantas.
Una vez efectuado el transplante y en el caso de que éste
se haya realizado en primavera o verano, se mantendra
el suelo sin regar durante una semana para dejar que cicatricen
las heridas que se hayan producido en las raíces
durante la operación, manteniendo la maceta durante
este período al abrigo de los rayos del sol. Tras
esta espera podran darse con prudencia los primeros
riegos, para después continuar con normalidad. |
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